martes, 14 de enero de 2014

Sin duda...

Sentí su mirada de fuego sobre mi y noté como esas chispas tan poderosas entre nosotros, mi cuerpo comenzó a estremecerse. Quería sentir sus fuertes manos acariciando cada centímetro de mi piel y rozándonos con nuestros labios.

Aquel pensamiento... sentir su lengua era mi delirio, mi droga, mi fuente de deseos

No hay comentarios:

Publicar un comentario