Sentí su mirada de fuego sobre mi y noté como esas chispas tan poderosas entre nosotros, mi cuerpo comenzó a estremecerse. Quería sentir sus fuertes manos acariciando cada centímetro de mi piel y rozándonos con nuestros labios.
Aquel pensamiento... sentir su lengua era mi delirio, mi droga, mi fuente de deseos
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