Ayer te vi, pero tú no me viste. Te observé desde la distancia, con una mano en mi corazón y lágrimas en el alma. Pero ya ves, pude apartar la mirada, fue difícil, lo sé, pero necesario. Necesitaba verte para decir adiós y pude hacerlo, es cierto que luego de verte me derrumbé ante su mirada, pero fui capaz de sonreir.
Le amé por encima de todo esto, al fin y al cabo, él ha hecho más que tú y entiendeme, no es un desprecio. Estoy segura de que me podrías haber dado todo lo que yo necesito y quiero, pero no fuiste capaz de arriesgarte y yo tampoco.
Nos sonreimos muchísimas veces y nuestras miradas complices ocultas entre vapores, nuestros juegos de "pilla pilla" ( sólo nosotros lo entendemos), esa primera vez... Todo es pasado y nunca lo olvidaré y mirando al cielo te recordaré o escuchándolo... Por fin te vi sin miedo y me despedí, gracias y mil gracias, ya no escribiré más de ti.
jueves, 30 de enero de 2014
Al fin...
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