sábado, 17 de enero de 2015

Él

Una punzada de dolor atravesó mi pecho, su mirada ardiente ya no me causaba el placer de antaño, sólo me sentía dolida por lo que pudo ser y jamás pasó...

Él había decidido alejarse, yo.. seguir mi camino, hubo un punto de inflexión y no quise volver a ser su perrito faldero nunca más...

Sus ojos marrones se clavaban en mi, le di un leve beso en la mejilla y me fui con el corazón hecho trizas...

Al cabo de los días, meses... le olvidé... se había ido hacía tanto tiempo que su calor se había esfumado de mi recuerdo y mi cuerpo.

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