domingo, 14 de septiembre de 2014

Anoche...

Anoche besaste mi espalda, mordiste mi cuello, agarraste mi cuerpo y no lo alejabas de ti...

Me hiciste el amor de la forma más dulce y hermosa que jamás hubiera imaginado,  pero también con la lujuria que nos caracteriza, nuestras manos no eran sólo dos... nos acariciábamos con nuestros cuerpos...

Tu respiración entrecortada y entre gemido y gemido mi nombre en tu boca... "Mel, ¡cuanto tiempo llevo deseando esto!" Y eso, eriza cada poro de mi piel, que está ardiendo por la pasión...

Los susurros se vuelven gemidos, los gemidos, gritos... y así... hasta que se transforman en una lágrima agridulce ya que despierto en mi cama, sola, sabiendo que tu recuerdo aún sigue en mis sueños arañando mi alma...

No hay comentarios:

Publicar un comentario