lunes, 14 de abril de 2014

Dagas...

Esa palabra se clavó en mi como una daga afilada, dejándome sin aliento y sin tiempo a reaccionar. Cambió mi mundo tan agresivamente que arañó mi alma dejando una cicatriz profunda en ella y dejando un rastro de jirones de ella a su paso...

No hay comentarios:

Publicar un comentario