Un día me levanté de la cama con ganas de llorar por ir a esa clase... lo triste de esto es que no fue cuando era pequeña, sino hace dos meses..
Estoy en otra isla, que no es la mia... mis grandes amigos están lejos de mi, mi pareja y mi familia lejos.. ¿Qué coño hago aquí? Aguanto a una profesora petarda y amargada todos lo días temiendo que hoy esté de mal humor, si me gusta lo que estudio, y bastante, pero no soy feliz...
Llegué a un punto de que me autocompadecía... pero eso no era bueno para mi...
Quería cambios, y no los veía por ningún lado, no soy una persona a la que le guste abandonar o rendirse, pero cuando no eres feliz haciendo algo, por muchas ganas que tengas de seguir, no logras nada.
Todo fue por señales:
La primera señal fue una carta del instituto, me di de baja automáticamente, si salgo que sea por la puerta grande.
La segunda, en un cartel de la autopista de TFNorte, "Haz caso de Las Señales".
La tercera, amigas que lloran porque te van a ver menos, pero se alegran de que haya dado el paso de darme de baja por ser feliz.
La cuarta, llegar a casa y que te llame tu antigua jefa que está en tu isla esperándote para darte trabajo.
Y la quinta señal... la sonrisa de mis labios... si, lloré, no lo niego, no me gusta eso de rendirme por una persona y por dejar de ver tan seguido a esas amigas que echaré de menos, pero empecé a ser feliz.
Hice mis maletas con una sonrisa de oreja a oreja, de la mano de Kevin, cogí la guagua que me llevó hasta el barco y hoy estoy en casa, feliz... Esperando a matricularme en Bachiller... (si bachiller)
Si no eres feliz, busca un cambio, sé que sentirás miedo al principio, pero se pasará, y cuando eso suceda, sentirás autentica felicidad.

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